jueves, 7 de junio de 2012

Señor, enséñame tus caminos






En la homilía de la mañana nos han preguntado "¿Cuánto tiempo habéis dedicado ayer al Señor?, y ¿a tu prójimo?". Seguro que menos tiempo del que se merece. Y a los demás? pues también poco, no vale la familia. Porque la familia ya nos sale directamente o a los amigos. Pero lo que mas nos cuesta es la gente que no conocemos, de la que no vamos a recibir ni un simple gracias. No ser egoístas, mirar a los demás como si fuéramos nosotros mismos, sentir lo que ellos sienten. Y estar mas con el Señor, seguir su camino, su bondad, su amor......

1 comentario:

Anónimo dijo...

La familia también es el prójimo, también es un núcleo necesitado de caridad aunque nos salga al encuentro. Cuántas familias hay que, por las razones que sean, están divididas: hermanos que no se hablan, padres que no se respetan, miembros que están destruyendo sus vidas entre drogas, alcohol, juegos de "máquinitas", malas compañías, etc.

Es necesario hacer un alto y mirar primero dentro de nuestros hogares para rehacer los cimientos, y ofrecer respeto, ayuda, amor, protección, seguridad y toda la devoción y confianza de seamos posibles de dar sin caer en la asfixia, pero sin cejar en las obras que cada uno requiere. A veces necesitaremos ayuda de profesionales, tanto para nosotros para saber cómo actuar, como para los nuestros, para curarles tanto física como psicológicamente, y siempre apoyados en la fe que nos sostiene.

Al fín y al cabo, la familia es el primer eslabón de la sociedad, dentro de la cual hay todo tipo de necesidades a cubrir, pero si no cubrimos las más inmediatas, las más próximas, no tendrán sentido las ajenas. Y eso también nos vale para nuestros amigos.

El prójimo es cualquier ser humano, también nuestras familias y amigos.
Paz y bien.