La oración eleva al Señor nuestro amor por Él, es la llave que nos abre su amistad. Con tantas prisas como vamos siempre por esta vida, no encontramos ni un momento para decirle lo que le queremos. Busquemos un tiempo para estar con Él, para afianzar ese amor que sentimos y que Él también necesita. Hagámoslo de corazón, con toda nuestra alma, sintiendo su presencia, sin hipocresías. Volvamos a Él con sinceridad, no nos engañemos ni engañemos a los demás. Forjemos una llave de hierro, que nunca se pueda romper.
Haz, Señor, que el amor que siento por Tí
crezca y permanezca firme en mi corazón.
