domingo, 1 de abril de 2012

Homilía del Santo Padre en el Domingo de Ramos

Os dejo el enlace que tan amablemente nos han enviado, gracias por las aportaciones que nos hacen crecer en nuestra fe.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy te dejo un poema, que es un reconocerse a sí mismo en su pequeñez en todos los sentidos. Los ojos que no saben ni quieren mirar, ver ni observar la necesidad del otro; su necesidad de compañía, de diálogo, de calidez, de comprensión...de tantas cosas. La mente que sale por los hechos y palabras, a veces para destruir, o por su carencia cuando más hacen falta.

Necesitamos estar delante de Su presencia para darnos cuenta de la sencillez de Su mensaje, y lo complicado de nuestra idiosincrasia para desoirlo constántemente (yo la primera persona que lo hago, por desgracia para mí). Te lo paso. Un abrazo, y no pares en tu labor:)

Anónimo dijo...

Delante de la cruz los ojos míos
quédenseme, Señor, así mirando,
y sin ellos quererlo estén llorando,
porque pecaron mucho y están fríos.

Y estos labios que dicen mis desvíos,
quédenseme, Señor, así cantando,
y sin ellos quererlo estén rezando,
... porque pecaron mucho y son impíos.

Y así con la mirada en vos prendida,
y así con la palabra prisionera,
como la carne a vuestra cruz asida,

quédeseme, Señor, el alma entera;
y así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así, cuando queráis me muera.

Merche dijo...

Gracias, seguiré. Me llevo el poema al facebook. Gracias de nuevo