Hoy te dejo un poema, que es un reconocerse a sí mismo en su pequeñez en todos los sentidos. Los ojos que no saben ni quieren mirar, ver ni observar la necesidad del otro; su necesidad de compañía, de diálogo, de calidez, de comprensión...de tantas cosas. La mente que sale por los hechos y palabras, a veces para destruir, o por su carencia cuando más hacen falta.
Necesitamos estar delante de Su presencia para darnos cuenta de la sencillez de Su mensaje, y lo complicado de nuestra idiosincrasia para desoirlo constántemente (yo la primera persona que lo hago, por desgracia para mí). Te lo paso. Un abrazo, y no pares en tu labor:)
3 comentarios:
Hoy te dejo un poema, que es un reconocerse a sí mismo en su pequeñez en todos los sentidos. Los ojos que no saben ni quieren mirar, ver ni observar la necesidad del otro; su necesidad de compañía, de diálogo, de calidez, de comprensión...de tantas cosas. La mente que sale por los hechos y palabras, a veces para destruir, o por su carencia cuando más hacen falta.
Necesitamos estar delante de Su presencia para darnos cuenta de la sencillez de Su mensaje, y lo complicado de nuestra idiosincrasia para desoirlo constántemente (yo la primera persona que lo hago, por desgracia para mí). Te lo paso. Un abrazo, y no pares en tu labor:)
Delante de la cruz los ojos míos
quédenseme, Señor, así mirando,
y sin ellos quererlo estén llorando,
porque pecaron mucho y están fríos.
Y estos labios que dicen mis desvíos,
quédenseme, Señor, así cantando,
y sin ellos quererlo estén rezando,
... porque pecaron mucho y son impíos.
Y así con la mirada en vos prendida,
y así con la palabra prisionera,
como la carne a vuestra cruz asida,
quédeseme, Señor, el alma entera;
y así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así, cuando queráis me muera.
Gracias, seguiré. Me llevo el poema al facebook. Gracias de nuevo
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