Dios no ha dejado de fijarse en nosotros; somos nosotros los que no nos fijamos en Él, que es distinto.
Es cuando nos fijamos en Él cuando salimos del error, de nuestra ceguera espiritual, y es ahí, en ése momento, en ése primer acto penitencial cuando nos convertimos.
La conversión es un acto de darse cuenta, de darse la vuelta hacia Dios y hacia nuestra vida pasada sin Su presencia como centro de nuestras vidas, y salir consciéntemente andando de su mano, escuchándole por fín en lo más profundo de nuestro ser, que es Él mismo manifestado en Amor puro. Así, al menos, es como yo he vivido la conversión. Dios habla el mismo idioma para todos: Amor.
Él siempre está ahí, y nos da toquecitos para que nos demos la vuelta y le sigamos. Pero nos hacemos los sordos, no nos interesa oirle. Sobre todo cuando nos pasan cosas que no entendemos Él siempre es paciente... siempre nos espera ... nunca nos falla
2 comentarios:
Dios no ha dejado de fijarse en nosotros; somos nosotros los que no nos fijamos en Él, que es distinto.
Es cuando nos fijamos en Él cuando salimos del error, de nuestra ceguera espiritual, y es ahí, en ése momento, en ése primer acto penitencial cuando nos convertimos.
La conversión es un acto de darse cuenta, de darse la vuelta hacia Dios y hacia nuestra vida pasada sin Su presencia como centro de nuestras vidas, y salir consciéntemente andando de su mano, escuchándole por fín en lo más profundo de nuestro ser, que es Él mismo manifestado en Amor puro. Así, al menos, es como yo he vivido la conversión.
Dios habla el mismo idioma para todos: Amor.
Él siempre está ahí, y nos da toquecitos para que nos demos la vuelta y le sigamos. Pero nos hacemos los sordos, no nos interesa oirle. Sobre todo cuando nos pasan cosas que no entendemos
Él siempre es paciente... siempre nos espera ... nunca nos falla
Publicar un comentario